El auge del comercio electrónico dibuja un panorama cambiante para las empresas de logística que se ven obligadas a adaptarse con rapidez a nuevas tendencias en las que prima la omnicanalidad.

 

Los dos últimos meses de 2017 no han supuesto un nuevo calvario para la actividad logística. El comercio electrónico ha mantenido sus niveles de crecimiento de años anteriores, pero el sector se ha preparado para dar servicio con personal, medios y tecnología, gracias a una planificación que se ha demostrado, salvo algún caso aislado, acertada.

Datos como los 118 millones de operaciones de comercio electrónico que se han registrado durante el segundo trimestre de 2017 dan cuenta del impacto que está teniendo el e-commerce en la operativa logística.

Entre los efectos que se están produciendo, destacan el incremento que se registra en la contratación del sector para atender este pico de actividad o el aumento de los movimientos de carga aérea que se utilizan para compensar stock con rapidez en momentos críticos, así como la prolongación de la temporada álgida de actividad hasta la finalización de las rebajas o la importancia que están ganando las devoluciones para fidelizar al cliente del e-commerce.

En este último apartado, el de la carga aérea, 2017 se ha cerrado con la elección de Madrid como sede mundial de operaciones de IATA, así como con una tendencia consolidada de incrementos en los volúmenes de carga que mueven los aeropuertos del país.

A nivel internacional, el e-commerce está marcando la evolución de algunas de las grandes empresas de paquetería a nivel mundial, como FedEx, que ha reorganizado sus divisiones para hacer frente al comercio electrónico transfronterizo, o UPS, que ha batido su plusmarca de devoluciones las pasadas navidades.

En términos generales, el negocio mundial de paquetería ha alcanzado una cifra de negocio de 350.000 millones de dólares, un 13% más que en 2016.

 

Fuente: cadenadesuministro.es